Citas mujer Reino Unido

Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.

2017.09.16 17:55 albedrio Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.

Fundador y director de la fundación Renacimiento Demográfico, Alejandro Macarrón es ingeniero de telecomunicaciones, consultor empresarial y autor del libro Suicidio demográfico en Occidente y medio mundo, que pronto se publicará en inglés. Cita en su libro al economista Juan Velarde que advierte que «de seguir así España desaparece», pero desaparece de verdad... El problema de la natalidad no es tan urgente como una crisis económica o el tema catalán. Sin embargo, a la larga es inexorable que si seguimos con tan baja natalidad, España desaparecería.Lo pongo en condicional porque falta tiempo, pero es pura matemática. No es opinable. Vamos al precipicio, el de la extinción, otra cosa es que reaccionemos.La extinción tardaría siglos, pero antes viviríamos en una sociedad sin niños, descompensada. Cuando empecé a estudiar el asunto, me impresionó que sus efectos eran más inmediatos de lo que se suele pensar y el poco caso que se hace a un problema tan profundo. ¿Tan desolador es el paisaje demográfico español? Nos enfrentamos a una ola de envejecimiento.La edad más numerosa de la población española de hoy son 40 años, dentro de una década serán 50...Vamos hacia una sociedad absolutamente llena de mayores, lo cual estaría muy bien si no fuera porque no hay gente joven para compensarlo. En España, nacen menos niños que en el siglo XVIII.Es verdad que se ha reducido la mortalidad infantil, pero si no aumenta la tasa de natalidad, cada año nacerán un 2% menos de niños. El pueblo español ya está menguando. Los españoles autóctonos cada vez somos menos. Tenemos las tres provincias (entre las que tienen al menos 100.000 habitantes) con récord mundial en balance entre muertes y nacimientos.En Zamora, en 2016 por cada nacimiento hubo tres muertes. En Lugo y Orense ya hay dos muertes por cada nacimiento. No es que tengamos la menor tasa de fecundidad en Europa, es que España ha tenido en los últimos 20 años la menor tasa de natalidad del mundo en promedio. La despoblación de esas regiones, ¿no es también un problema de falta de falta de oportunidades? Es mezcla de los dos. Si el país estuviese compensado demográficamente y viviéramos todos en ciudades, sería deseable tener una España más articulada, pero no sería trágico. El problema es que tampoco hay suficientes niños en las ciudades. La despoblación tiene un componente económico.Pero si vives en un lugar en el que casi solo hay viejos, quieres irte. Tengamos la edad que tengamos, nos gusta la juventud.Si te rodeas sólo de ancianos, ves la muerte, la decrepitud. Es desalentador... En los sitios que se van despoblando la calidad de vida disminuye. Los servicios sociales son muy caros. Un ejemplo es la Sanidad. La sociedad española tiene un dilema moral y económico sobre qué hacer en las zonas donde quedan sólo ancianos y gente de edad avanzada. ¿Les atendemos y en ese caso, nos arruinamos o no les atendemos? Tanto los niños como los ancianos cuestan dinero.Pero los niños son una inversión que produce en el futuro y a los ancianos les damos una calidad de vida. Pero la riqueza que se llevan, se consume y no produce en el futuro. También cita en su libro a Miguel Hernández: «La salvación de España / de su juventud depende» Tampoco hay que hacer demasiado la pelota a la juventud porque vivimos en una sociedad en la que se hace la pelota a la mujer por ser mujer, al joven por ser joven... Pero es verdad que la juventud es esencial. Para el reto demográfico y para emprender e innovar. Una sociedad que languidece tiene menos innovación.Esto no quiere decir que no haya gente mayor innovadora pero es más fácil emprender e innovar si eres joven porque tienes que atreverte, tienes que cuestionar los tabúes, no tener rigideces. Si eres joven y te equivocas no pasa nada porque te puedes recuperar. Esa juventud existe, pero repartida por el planeta. Es un argumento facilón. En Asturias, cuando yo nací, nacían el triple de niños que ahora. Asturias es la primera región de Europa en la que, si nada cambia, desaparecerá la población. Me da mucha pena. No me consuela que en Nigeria crezca mucho la población. Históricamente, el número de personas era decisivo para el desarrollo de los pueblos. Pero con el desarrollo de la democracia, la ciencia, la tecnología, Europa -y su extensión, EEUU- da un salto enorme en productividad, es decir, que compensa que seamos menos. Si produces 20 veces lo que una persona primitiva, aunque tengas la mitad de gente, produces más. Por eso Occidente domina el mundo. Pero ahora que el tercer mundo está emergiendo, la productividad media de su población se está igualando a la nuestra, con lo cual el número de personas vuelve a ser decisivo. Cuando China iguale en productividad a EEUU tendrá entre cuatro y cinco veces su PIB.Los europeos tendemos a la irrelevancia.Si los nuevos líderes mundiales son democráticos, no pasa nada. Pero en China ha habido una eliminación masiva de niñas solo por ser niñas.Y pensemos en el mundo musulmán con una mayoría pacífica, pero una minoría agresiva. Si hacen la transición a la no agresividad, como lo hizo el mundo cristiano, bien, pero si no.... En Occidente tenemos que pensar que debemos a la comunidad, a la humanidad, tener hijos. No pasa nada si alguno no los tiene, pero la mayoría debe tenerlos. Nos hemos conformado con que la inmigración sostenga la demografía en tiempos de bonanza... En la historia ha habido inmigraciones virtuosas que han ayudado a construir países como EEUU. Pero ha habido otras como los bárbaros, cuya expansión no fue sólo cosa de batallas, fue una inmigración masiva. En Europa tenemos el problema del yihadismo. Una inmigración que viene y que una parte de ella, muy minoritaria pero que hace mucho daño, odia al país o a la cultura donde se integra. Es tremendo. Lo hemos visto en Cataluña... El caso del nacionalismo catalán, como el vasco, es elocuente. Los nacionalismos son tribalistas pero no les he oído nunca preocuparse por la descendencia. El País Vasco ha sido un desastre en natalidad. Ahora está repuntando un poquito, pero ha sido la región de España que más ha envejecido desde que murió Franco. Y en Cataluña, los catalanes de pura cepa, la natalidad nativa, es la menor históricamente. Es una de las razones de que haya necesitado tanta inmigración. Cataluña mejora sus cifras globales gracias a los magrebíes. Casi la mitad de los niños que nacen o viven en Cataluña no son de padres españoles, no ya catalanes. La Cataluña del futuro no será española. Pero tampoco será catalana.Si consiguen integrar a los inmigrantes, muy bien. Pero si no, será una sociedad fracturada y dual. En Gerona, el 20% de los niños que nacen son hijos de musulmanes.En Tarragona y Lérida, el 15% y en Barcelona, el 12%. De la inmigración vive el populismo... En Europa, y también algo en EEUU, el Estado de bienestar concede derechos a cambio de nada. El inmigrante tradicional tenía un plan A: trabajar. Ahora el plan A es trabajar, pero hay un Plan B porque tenemos una red social muy generosa. En España, en los años previos a la crisis, vinieron unos cuatro millones de inmigrantes en edad laboral. Estalló la crisis y gran parte se quedó en paro, pero se fue una proporción minoritaria porque con nuestros subsidios estaban mejor que en su país. Otro problema es que si no se regula en número, la inmigración crea un exceso de oferta de mano de obra que compite con la local y eso baja los salarios, en especial de la clase media baja. Esa es la gente que en todo Occidente está enfadadísima porque los sueldos no suben. Otra cosa que ha sucedido en Europa y EEUU es que los inmigrantes han ido entrando ilegalmente y cuando ya eran muchos y no se podían expulsar se les ha regularizado. En Europa ha habido unas 300 regularizaciones en los últimos 20 años. Es absurdo no aceptar la inmigración que viene a ocupar una vacante laboral. Pero ese no es el modelo que tenemos. De ahí el populismo, Trump... Donald Trump tiene cinco hijos. Pero de tres mujeres distintas. Ese es otro tema. En Europa hay 10 países de primera cuyo primer ministro o equivalente no tiene niños.En Alemania, los dos últimos cancilleres, Schröder y Merkel, entre los dos se han casado seis veces y han tenido cero hijos biológicos. Pero también en Francia, Italia, Reino Unido, los tres primeros ministros del Benelux,Suiza,Suecia, Irlanda. Hace 80 años sólo había dos número uno que no tenían hijos: Hitler y Manuel Azaña. Si los líderes no tienen hijos y la familia no está en el discurso público es difícil fomentar la natalidad. Ante esa pasividad, ¿Es usted el ejemplo de que la sociedad civil debe implicarse en lo que delegamos en los políticos? A los políticos este tema les incomodaba e incluso muchos estaban de acuerdo con que hubiese poca natalidad. Hace 30 o 40 años había un crecimiento de población explosivo y el consenso de que era negativo. Incluso había economistas que decían que si la población seguía creciendo, el incremento de la economía no redundaría en más renta per cápita, no sería posible salir de la pobreza. En mi libro cuento cómo el informe Kissinger decía que si la población crece a ritmos muy fuertes, aunque la economía crezca la pobreza no se reduce. Es el pensamiento único... A las personas nos gusta vivir sobre una base de certezas morales (mi casa, mi familia, mi trabajo...) Cuando alguien cuestiona el statu quo al decir que la sociedad tiene un problema porque no nacen niños, incomoda. Occidente tiene una gran satisfacción por lo conseguido en los últimos 200 años. Se han superado situaciones de precariedad, de morirnos por todo tipo de enfermedades, las mujeres han conseguido la igualdad, vivimos en sociedades mucho menos autoritarias en las que hay una libertad teórica de pensamiento.Sin embargo, cuando se cuestionan determinadas verdades la gente se lanza a degüello, ya no es elEstado el que censura, pero es otro tipo de censura. Que en las redes sociales llega a límites increíbles... La crítica es un regalo.Decía Wiston Churchill que es como el dolor en el cuerpo humano, es lo que te avisa de problemas.Ahora, cuando es bilis por cuestionar el estabishment, es otra cosa. El tiempo pone cada cosa en su sitio y ya está habiendo una concienciación del envejecimiento de la población. ¿Qué propone para que nazcan más niños? Es un problema complejo que está ligado al modelo social.La modernización ha traído menos natalidad. Lo primero es tomar conciencia. Hay que revalorizar el prestigio de las madres, mostrar lo bonito que son los bebés, que en realidad nos encantan, es algo instintivo. No es lo mismo exponerlo en público que no. También dar el mensaje duro de que el país necesita niños, como se ha hecho en Francia.También hay medidas económicas con una base muy clara. Hay que incentivar (para el conservador), ayudar (para el socialdemócrata), compensar (para el liberal), cada uno en su ideología lo que quiera. Pero hay que compensar a las familias una parte significativa de lo que cuesta tener niños. No todo.Porque entonces habrá gente que tendrá hijos sólo por dinero. Eso ha pasado y moralmente es un desastre. Esa compensación tiene que centrarse en la mujer pero no sólo. También el hombre juega un papel importante. Y hay que tener cuidado con favorecer sólo a la mujer que trabaja fuera del hogar, como ahora. Si queremos incentivar la natalidad tiene que ser a todo tipo de mujeres, no sólo a unas en función de la ideología. La sociedad actual asocia el tener muchos hijos a pertenecer a algunos grupos religiosos o a no trabajar... Los valores dominantes son hostiles a la natalidad y sobre todo a la familia numerosa. Y es feo porque hay personas que libérrimamente han decidido tener muchos hijos y en un país que necesita niños tendríamos que aplaudirles. El desarrollo de la inteligencia artificial puede tentarnos a dejar en segundo plano el debate de la natalidad y confiar nuestro futuro a robots... Eso está pasando. Antes de nada hay que pensar que tener hijos completa la vida, el cariño no te lo va a poder dar una máquina. Luego, en el mundo tecnológico casi todo lo que se predice o llega más tarde de lo que se espera o llega antes. Si fiamos la natalidad a la robótica y sale bien no hay problema pero si sale mal es una catástrofe. Los científicos dicen que las máquinas nos jubilarán dentro de 100 años no de 20. Es como la inmortalidad. Hay quien anuncia la muerte de la muerte, pero la realidad es que la esperanza de vida crece pero no a un ritmo disruptivo, sino evolutivo. Menudo panorama, una sociedad envejecida y si confiamos en los robots, sin afecto... Una sociedad menguante. Lastrada en lo económico y en lo afectivo. Los ancianos son caros y pesados de cuidar. Veremos cosas moralmente indeseables. La presión hacia la eutanasia no deseada va a ser creciente porque los recursos son escasos.
submitted by albedrio to Albedrio [link] [comments]


2017.08.08 08:52 Subversivos FEMINISMO ISLAMICO

El portal asociado a este artículo
Símbolo del feminismo islámico. Feminismo islámico es un movimiento que reivindica el papel de las mujeres en Islam. Aboga por la igualdad completa de todos los musulmanes, sin importar el sexo o género, tanto en la vida pública, como en la vida privada y por la justicia social, en un contexto islámico. Aunque arraigado en el Islam, el movimiento también ha tenido como referencia los discursos feministas seculares o no musulmanes y se reconoce como parte integrante del movimiento feminista.
Las voceras del movimiento intentan destacar las enseñanzas de igualdad profundamente arraigadas en el Corán y animar la crítica de la interpretación patriarcal de las enseñanzas del Corán (libro sagrado), el hadiz (refranes de Mahoma) y la sharía (ley) y el estudio de los textos considerados sagrados en orden de lograr la equidad de géneros, contribuyendo a la construcción de una sociedad más equitativa.
El feminismo islámico intenta crear un espacio entre dos posiciones contrarias, pero complementarias y muy divulgadas ambas, que niegan la posibilidad misma de existencia de tal feminismo: de un lado, el fundamentalismo islámico que considera al feminismo como una invención occidental, resultado de la aborrecida modernidad y del otro lado las posturas feministas o liberales que sostienen la incompatibilidad entre el feminismo y el Islam, opinión a veces acompañada por la negación de la existencia de movimientos feministas en los países musulmanes. Valentine Moghadam, socióloga y jefa de la sección de "Igualdad de Géneros y Desarrollo" de la Unesco, considera que esas dos posiciones extremas no permiten comprender el surgimiento de los movimientos reformistas.[1]​
El feminismo islámico está presente en diferentes países, desde el Maghreb, el Máshreq y Asia, hasta Europa y Estados Unidos, movilizándose contra el patriarcado a partir de referencias musulmanas.[2]​ Un Congreso Internacional sobre el Feminismo Musulmán se llevó a cabo en Barcelona del 27 al 29 de octubre de 2005.[3]​
El feminismo musulmán se funda en el ijtihad, o interpretación del Corán, para cuestionar el lugar de las mujeres en los países musulmanes y en el Islam. Otorga un papel central a la educación como elemento de autonomía de las mujeres.[2]​
El concepto de "feminismo islámico" fue elaborado después de 1990 principalmente por las mujeres iraníes, laicas que se interesaron en el surgimiento del movimiento feminista después de 1980 y reformularon la problemática del feminismo al interior del paradigma islámico. Las tesis de las iraníes circularon en Sudáfrica, Egipto, Turquía, Europa y Estados Unidos.[4]​
Este movimiento convergió en la revista Zanan (Mujeres), fundada por Shahla Sherkat, que planteó el debate sobre las relaciones de género al interior del Islam, y la compatibilidad entre Islam y feminismo.[1]​ La revista Zanan enfatizó el origen social y político de la inequidad de género, y criticó el derecho musulmán como fundado en una interpretación patriarcal del Corán,[1]​ levantando así la cuestión del ijtihad en cuanto derecho de las mujeres a reinterpretar la fiqh, la jurisprudencia musulmana.[1]​ En Irán, Egipto, Marruecos y Yemen, las feministas musulmanas han atacado al derecho de familia patriarcal.[1]​ En la República Islámica de Irán algunas feministas se reivindican partidarias del fundamentalismo islámico en el plano político, en tanto que otras rechazan cualquier apelación a esa doctrina.[1]​
El movimiento se apoya en los cuestionamientos hechos por los intelectuales musulmanes, con respecto a las relaciones entre el Islam, la democracia y los derechos humanos, por ejemplo, Abdulkarim Soroush, Mohsen Kadivar, Hassan Yousefi–Eshkevari y otros conocidos como Nueva Intelectualidad Religiosa en Irán; el difunto Mahmoud Taha en Sudán; Hassan Hanafi en Egipto y el exiliado Zeid Abu Nasr; Mohammed Arkoun de Argelia, profesor de la Sorbona; Chandra Muzzafar de Malasia, Fathi Osman, entre otros.[1]​ Además del derecho a interpretar el Corán, las feministas islámicas reivindican el derecho a participar en las oraciones y oficios religiosos mixtos.[1]​
Para Margot Badran, investigadora del Centro por la comprensión entre musulmanes y cristianos del príncipe saudita Al Walid bin Talal, en la Universidad de Georgetown (Estados Unidos), los conceptos centrales de este movimiento son la igualdad de las mujeres y la justicia social.[4]​ Escribe Badran:
«El Islam es la única de las tres religiones del Libro, que ha incluido en los textos –del Corán considerado como la palabra de Dios– la idea de la igualdad fundamental de la mujer y el hombre (tanto la una como el otro considerados como seres humanos o insan) y en ello incluye la cuestión de los derechos de la mujer y de la justicia social. Este es un mensaje que ha sido pervertido a nombre del Islam mismo. El patriarcado preexistente, que el Corán ha llegado a atemperar y finalmente a erradicar (...) ha demostrado ser muy resistente. Y es a pesar de la persistencia del patriarcado que la religión musulmana fue adoptada. La manipulación por las fracciones dominantes de la sociedad fue tal que el Islam terminó por ser percibido como naturalmente patriarcal, hasta el punto de borrar la contradicción inherente entre la palabra revelada y el patriarcado y de aniquilar toda reivindicación islámica en favor de la igualdad de los sexos y de la justicia social. Esta no es la menor paradoja de constatar que la única religión que ha inscrito el reconocimiento de la igualdad de los sexos en sus textos, sea actualmente considerada como la más machista de todas. Los machistas musulmanes en el ámbito estatal, social o familiar y los detractores del Islam tienen un interés común, aunque por razones diferentes, para perpetuar tal ficción e un Islam patriarcal.»[4]​
Margot Badran afirma que el feminismo islámico reivindica una concepción igualitaria de la umma, o comunidad de los creyentes, la cual transciende las divisiones Oriente/Occidente, público/privado, seculareligioso y desecha la idea de un Estado islámico.[4]​ Según Valentine Moghadam, el feminismo musulmán en conjunto con el feminismo cristiano y el feminismo judío, se arraiga en una perspectiva religiosa.[1]​
Índice Antecedentes del movimiento Editar
Los Tuareg del Sahara son creyentes musulmanes que siguen el Corán pero mantienen sus leyes propias tradicionales y no la Sharia ni la Hiyab. Las mujeres participan activamente en las asambleas de las comunidades, expresan pública y privadamente sus opiniones, conversan tranquilamente con los hombres, no se cubren el rostro con el velo, pueden exigir el divorcio y son propietarias de diversos bienes. La filiación es matrilineal y la herencia se transmite por ĺinea femenina.[5]​ El islamismo tuareg practica entonces, desde hace mucho tiempo, un derecho civil, de familia y político y una vida cotidiana, que coincide con algunas reivindicaciones del feminismo islámico.
En Egipto, el término «feminismo» fue utilizado ya hacia 1920, por las mujeres musulmanas participantes en los movimientos de liberación de la mujer, al mismo tiempo que en Estados Unidos.[4]​ Kumari Jayawardena demostró en 1986, en su estudio sobre los movimiento feministas orientales, que las feministas egipcias no tomaron prestada la noción de feminismo a Occidente[4]​ y rechazó por consiguiente la afirmación según la cual el feminismo sería un invento occidental[4]​ La lucha por la igualdad de derechos acompañó, en Egipto, el anticolonialismo, luchando a la vez contra el patriarcado autóctono y contra el colonialismo patriarcal.[4]​ De hecho los lazos con el nacionalismo, causaron que se le designara como «feminismo laico», sinónimo, según Badran, de «feminismo nacional» (egipcio, sirio, etc.).[4]​ Huda Sharawi, quien llegó a ser la presidenta del Comité Central del Wafd, el partido nacionalista y que había fundado en 1923 la Unión Feminista Egipcia, el mismo año se quitó públicamente el velo, siendo la primera mujer egipcia en realizar dicho gesto.
Mientras al interior del mundo musulmán los movimientos feministas laicos se desarrollan dentro de un marco nacional, el feminismo islámico se concibe como movimiento universal, que trasciende las fronteras estatales.[4]​
Con el surgimiento del islam político, hacia 1970, que restableció la distinción entre lo secular y los religiosos, las feministas musulmanas fueron denigradas como musulmanas desviadas y descritas vulgarmente como «cepillos para brillar al Occidente» o «cepillos para brillar el laicismo».[4]​ A estos ataques se unieron los de algunas feministas laicas, que las criticaron por depender de una religión esencialmente sexista, cliché que persiste incluso actualmente.[4]​
En los países en los cuales el fundamentalismo islámico conduce a una serie de regresiones importantes en el espacio de las mujeres en la sociedad,[4]​ los fundamentalistas condenan a las organizaciones feministas laicas como RAWA en Afganistán y como Al-Fanar, que en los Territorios Palestinos se dedica a cuestionar los asesinatos por «honor familiar». Los fundamentalistas acusan a las feministas de ser «corrompidas y licenciosas renegadas»[6]​ Sin embargo, los intercambios entre feministas islámicas y laicas son hoy muy importantes.[4]​ El movimiento feminista musulmán se desarrolla incluso al interior de los movimientos islámicos mismos, como pasa, por ejemplo, en Turquía.[4]​ En Sudáfrica surgió en la lucha contra el apartheid.[4]​ El feminismo emerge en todos los dominios, incluso en el religioso, como resultado del acceso a la educación, la extensión de las comunicaciones y especialmente debido a la urbanización.[4]​
Interpretaciones del Corán Editar
El movimiento islámico feminista se basa en la idea de igualdad entre mujer y hombre introducida por el propio Corán mediante la noción d insan[4]​ que permite relacionar el principio de equilibrio (tawwazun) con el principio de igualdad[4]​ y postular que «el Corán no asigna roles sociales específicos» y en cambio formula «la noción de mutualidad en las relaciones conyugales: los esposos se deben mutuamente protección y asistencia».[4]​
El rechazo a la autenticidad de ciertos hadices misóginos[4]​ ha sido sostenido por la socióloga marroquí Fatima Mernissi y la estudiosa turca Hidayet Tuksal, analizándolos mediante los métodos clásicos de examen de los textos islámicos.[4]​ Tuksal trabaja con el Departamento de Asuntos Religiosos de Turquía (Dinayet) en un proyecto para retirar los hadith misóginos de las colecciones que esa institución publica y distribuye a 76.000 mezquitas e todo el mundo.[4]​
Las feministas musulmanas han trabajado también en la Fiqh, jurisprudencia musulmana, poco divulgada después de su elaboración y cristalización en cuatro escuelas jurídicas. También han participado en la reforma del derecho de familia en Marruecos (Moudawana), estableciendo la igualdad de la mujer con el hombre en tanto jefes de hogar, eliminado cualquier forma de poligamia y haciendo posible el divorcio para la mujer tanto como para el hombre.[4]​
El sitio de las mujeres en el espacio religioso Editar
En la Universidad Al-Azhar de El Cairo, las mujeres musulmanas han obtenido un papel igual al del hombre como ulemas, consiguiendo así equipararse al hombre no solamente en la esféra pública secular sino en el ámbito religioso.[4]​ El investigador de la jurisprudencia islámica comparada y profesor de Al-Azhar, Souad Salih realiza una campaña para que las mujeres puedan ser designadas en Egipto oficialmente en el cargo de muftis.[4]​
Aunque hombres y mujeres, cuando van a la hajj (peregrinación), oran conjuntamente en la Gran Mezquita y se reúnen en el mathaf (espacio de deambulación) en el momento de regresar a la Kaaba,[4]​ las mujeres son generalmente colocadas detrás de los hombres en las mezquitas y no pueden decir sermones. Desde mediados de los años 90, en la Mezquita Claremont de El Cabo (Sudáfrica), las mujeres se ubican en filas paralelas a las de los hombres. Además ha predicado allí un sermón la teóloga americana Amina Wadud.[4]​
El caso francés (controversias) Editar
En Francia, la ley sobre laicidad (Ley n° 2004-228 del 15 de marzo de 2004), que prohíbe el uso de símbolos religiosos en la escuela y considera como tal al velo, ha causado un debate entre partidarios y adversarios de la prohibición del velo, marcando una frontera entre quienes la consideran una manifestación de la emancipación de la mujer con respecto a los prejuicios de la religión y quienes la critican como instrumentalización del feminismo por parte de la derecha para imponer el racismo, el etnocentrismo y la xenofobia.[7]​[8]​[9]​[10]​
Houria Bouteldja, portavoz del colectivo Indígenas de la República, ve una continuidad entre la situación de 1958 en plena Guerra de Argelia y cita a Frantz Fanon cuando dijo que no habría liberación de las mujeres argelinas por invitación de Francia.[9]​ Bouteldja critica la asociación Ni putas ni sumisas, a la que califica de aparato ideológico de estado.[9]​
Malika Abdelaziz recuerda que el uso del velo fue un símbolo de resistencia contra la tiranía del Shah en Irán, defiende el derecho de las mujeres a elegir llevar o no llevar el velo y concluye que «el núcleo de la cuestión es que, para nadie y nunca más, ser musulmana e identificada como tal, tenga como significado la carencia de autonomía y derechos.».[11]​
Véase también Editar
Purplewashing Ver el portal sobre Feminismo Portal:Feminismo. Contenido relacionado con Feminismo. Referencias Editar
↑ a b c d e f g h i Valentine Moghadam, "Qu'est-ce que le féminisme musulman? Pour la promotion d'un changement culturel en faveur de l'égalité des genres", in 'Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité, en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, pp.43-49 (en francés) ↑ a b Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité de la Ligue des droits de l'homme (LDH), en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, p.7 (en francés) ↑ Fue organizado por la Junta Islámica Catalana con el apoyo del Centro de Cataluña de la Unesco. Ver sus Conclusiones ↑ a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q r s t u v w x y z aa Margot Badran, "Le féminisme islamique en mouvement", in 'Existe-t-il un féminisme musulman?, livre issu d'un colloque à Paris, septembre 2006, organisé par la Commission Islam et laïcité, en collaboration avec l'Unesco. En-ligne, pp.49-71 (en francés) ↑ Las Razas Humanas 2:238-239. Barcelona:Compañía Internacional Editora, 1981. ISBN 84-85004-89-2 ↑ Al-Fanar, association féministe palestinienne, A propos du fondamentalisme dans notre pays (en francés) ↑ Sylvie Tissot, Bilan d’un féminisme d’État, in Plein Droit n°75, diciembre de 2007 (en francés) ↑ Elsa Dorlin, « Pas en notre nom !» - Contre la récupération raciste du féminisme par la droite française L'Autre Campagne (en francés) ↑ a b c Houria Bouteldja, De la cérémonie du dévoilement à Alger (1958) à Ni Putes Ni Soumises: l’instrumentalisation coloniale et néo-coloniale de la cause des femmes., Ni putes ni soumises, un appareil idéologique d’État, junio de 2007 (en francés) ↑ Appel des indigènes de la République, Sous le Haut Marrainage de Solitude, héroïne de la révolte des esclaves guadeloupéens contre le rétablissement de l’esclavage par Napoléon (en francés) ↑ Malika Abdelaziz, Velo sobre las mujeres El Periódico Feminista. 2007. Lista de feministas musulmanas Editar
Asma Barlas (Estados Unidos) Amina Wadud (Estados Unidos) Irshad Manji (Canadá) Shahla Sherkat, fundadora de la revista Zanan Azzam Taleghani (Irán) Riffat Hassan (Estados Unidos) Azizah al–Hibri (Estados Unidos) Leila Ahmed (Estados Unidos) Margot Badran (Estados Unidos) Ziba Mir–Hosseini (Irán y Reino Unido) Shamima Shaikh (1960-1998, Sudáfrica) Huda Sharawi (1879-1947, fundadora de la Unión Feminista Egipcia) Bchira Ben Mrad, fundadora de la Unión Musulmana de Mujeres de Túnez (UMFT: 1936-1956) Sisters in Islam (Malasia) Asociación de Nigerianas Baobab Fatima Mernissi Estas dos últimas organizaciones afiliadas a Women Living under Muslim Laws (Mujeres viviendo bajo leyes musulmanas).
Enlaces externos Editar
Wikimedia Commons alberga contenido multimedia sobre Feminismo islámico. Commons Las tradiciones islámicas y el movimiento feminista Revista Alif Nûn nº 80, marzo de 2010.
submitted by Subversivos to podemos [link] [comments]


2017.06.19 21:26 eduardorse7 NOFAP : Afectados por el porno

Nuevas investigaciones señalan que cada vez más jóvenes entre los 13 y 25 años sufren disfunción eréctil, a causa del consumo excesivo de material triple X en internet. La buena noticia es que puede tratarse a tiempo.
Para nadie es una novedad saber que el porno es uno de los productos de mayor consumo en internet, pues se estima que el 12 por ciento de las páginas web tienen este tipo de material y el 35 por ciento de todas las descargas hechas en la red contienen imágenes y videos sexuales explícitos. Sin embargo, el rápido y fácil acceso a estos contenidos está provocando varios problemas en las nuevas generaciones. Por lo menos 25 estudios científicos con amplias muestras clínicas han revelado, durante el último lustro, que el uso habitual de porno está asociado con problemas como disminución de la libido o disfunción eréctil, que afecta cada vez más a jóvenes entre los 13 y 25 años.
Aunque las mujeres también miran porno, su nivel de consumo no es equiparable con el de los hombres. Un estudio publicado en 2014 reveló que un tercio de la población masculina miraba pornografía todos los días, y probablemente esa cifra haya aumentado ahora con el auge de los smartphones y los planes con datos de alta velocidad que permiten navegar y ver videos en alta definición al instante. Según Andrew Smiler, psicoterapeuta experto en el género masculino y autor del libro Citas y sexo: una guía para el niño adolescente del siglo XXI, por lo menos uno de cada diez jóvenes sufre disfunción eréctil. “Los niños adolescentes se habitúan a tener orgasmos viendo porno y creen que el sexo es algo fácil y que nadie les negará lo que pidan”, dice el autor. Pero la realidad es otra y cuando se enfrentan a una relación sexual real sufren bloqueos. La disfunción eréctil, problema que normalmente afecta a hombres mayores de 40 años, es un claro reflejo de esto.
Los expertos dicen que los jóvenes no se esfuerzan por desarrollar sanamente su sexualidad con otra persona, por cuenta de pasar tanto tiempo viendo porno. Por eso se les vuelve un desafío muy grande relacionarse, conquistar y saber cómo comportarse a la hora de tener sexo. “Muchos pierden sensibilidad física y psicológica a la estimulación y excitación sexual normal. Pero otros tantos, en cambio, desarrollan hipersexualidad o un deseo sexual desaforado, una conducta potenciada por el consumo excesivo de porno”, afirma Angela Gregory, psicoterapeuta sexual del Hospital de la Universidad de Nottingham, en Reino Unido. De hecho, se estima que el 85 por ciento de los hombres le piden a sus parejas hacer algo que vieron en una película triple X.
Si lo anterior se traslada al escenario de los adolescentes y jóvenes que apenas inician su vida sexual ocasiona una situación delicada, pues el porno muestra en su mayoría escenas que tienden a exagerar y deformar el acto sexual. Normalmente esto altera la percepción y las expectativas que los afectados tienen del sexo y también modifica su percepción sobre lo que resulta atractivo y placentero.
Aunque varios neurocientíficos afirman que la adicción al porno existe, pues el cerebro presenta alteraciones similares a las que se observan en los pacientes con problemas de drogadicción o ludopatía, este desorden no aparece en el Manual Diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. A Smiler no le gusta hablar de adicción, sino de prevalencia de alto consumo de este tipo de material y considera que es un problema que puede tratarse con la ayuda de un especialista. “Si un hombre se masturba entre una o tres veces por semana viendo porno no tendrá problemas en su vida sexual. El problema es que lo haga a diario, de forma compulsiva y que por ello deje de relacionarse en la vida real”, afirma el autor.
Lo más importante es prevenir que los menores de edad entren en contacto con este tipo de contenidos, pues se estima que en promedio a los 11 años los pequeños ya han visto películas triple X. Por eso los expertos insisten en que se debe mejorar la educación sexual en los colegios y que los papás hablen con sus hijos desde temprana edad sobre el sexo y el porno. De esa forma, tendrán conciencia y sabrán enfrentar de mejor manera este tipo de material que pulula en la red.
submitted by eduardorse7 to NoFapES [link] [comments]


2016.11.08 13:06 EDUARDOMOLINA ENTREVISTA / Mervyn King, ex gobernador del Banco de Inglaterra: "España debería abrir un debate sobre su pertenencia a la zona euro". "No tiene ningún sentido imponer altos niveles de austeridad a países cuyo único resultado es una alta tasa de desempleo y una contracción de la demanda"

Hernán Garcés
http://www.eldiario.es/alternativaseconomicas/Espana-deberia-debatir-pertenencia-euro_6_576102417.html
"El Banco de España es una institución singular: la cúpula yerra y sus inspectores aciertan. Para muestra, un botón: los inspectores avisaron al Gobierno en 2006 de la crisis que se avecinaba, alertaron años después de que la salida de Bankia supondría "nacionalizar pérdidas" y ahora denuncian "la pasividad y la autocomplacencia" de los actuales responsables de la institución. Otros vientos corren al otro lado del canal de la Mancha. El Banco de Inglaterra es una de las joyas de la corona del Reino Unido, respetado por su independencia y solidez intelectual. Si la institución mantiene su flamante prestigio después de la crisis es, en parte, gracias a un eminente profesor de economía (Harvard, MIT, LSE...), Mervyn King, que entró en la institución como economista jefe en 1991 y fue gobernador durante una década, de 2003 a 2013.
Ahora llega a las librerías El fin de la alquimia (Deusto), que ha sido celebrado por los economistas y la prensa internacional como uno de los mejores libros sobre la crisis. Cerca de cumplir los 70 años, Lord King despliega su erudición para transmitir al lector profano en economía los mecanismos de la sociedad capitalista y una completa historia de la moneda y la banca. Con la autoridad de haber sido uno de los principales protagonistas de la crisis de 2008, denuncia que el presente marco intelectual está obsoleto y que si no se hacen cambios profundos, otra crisis llegará que "colapsará nuestro sistema económico y financiero o tomará la forma de un conflicto político o incluso militar". La entrevista tiene lugar a mediados de octubre en la Facultad de Derecho de la New York University (NYU), donde King es actualmente profesor.
En su libro usted afirma que culpar a los individuos de la crisis es contraproducente. ¿Por qué?
Como explico en el libro, las personas, por naturaleza, tienden a buscar a alguien a quien culpar y castigar. ¿Pero qué ocurre si la causa del problema no sólo es de los individuos, sino del sistema? Pues que otra crisis podría volver a ocurrir. Lo hemos visto durante largos períodos de tiempo en forma de crisis bancarias; llegan a intervalos impredecibles, pero siguen llegando. Son muy difíciles de lidiar, y es la gente sencilla y trabajadora la que paga el precio, la que soporta su costo. Por ello, pienso que lo más importante que los economistas pueden hacer es intentar explicar a una audiencia mucho más amplia por qué algunas de las actuales ideas económicas nos han llevado a este desastre, y qué tenemos que hacer para cambiarlas.
Usted usted cita a Hegel ("Lo que la experiencia y la historia nos enseñan es que la gente y los gobiernos nunca han aprendido nada de la historia, o no han actuado sobre los principios que se deducen de ella"). ¿Cuándo piensa usted que la gente y los gobiernos van a aprender las lecciones de la crisis?
Me temo que hará falta otra crisis antes de que la gente realmente pueda decir que debemos hacer algo. Y pienso que la crisis de 2008 fue enorme, tanto por sus consecuencias absolutas sobre nuestras economías como por ser una crisis global que afectó a la totalidad de los países industrializados. Otra crisis del mismo tipo demostraría a la gente que hay algo esencialmente erróneo que debe ser corregido. No estoy seguro de que la gente haya aprendido, aún hoy, las lecciones de la última crisis.
Usted tiene la reputación de ser un hombre muy prudente. Sin embargo, escribió que "la siguiente crisis o colapsará nuestro sistema económico y financiero o tomará la forma de un conflicto político o incluso militar".
Pienso que sí, y lo que los políticos hacen es sólo tratar de seguir adelante, carecen de ideas. Como no han cambiado el enfoque básico, tampoco tienen respuestas. Es posible que seamos capaces de salir del paso por un largo tiempo, pero salir del paso no va a resolver el problema de volver al camino de crecimiento en el que estábamos. Después de la Gran Depresión de la década de 1930, cabía preguntarse hacia dónde iba la economía de EEUU. En realidad, veinte años después estábamos en la misma senda de crecimiento: el empleo perdido se había recuperado por completo. Estamos muy lejos de eso ahora. Podemos recuperarlo, pero solo haciendo cambios significativos en la economía mundial, tanto reequilibrando nuestras economías como reconstruyendo la forma en que regulamos las finanzas, y no veo que progresemos mucho ni en lo uno ni en lo otro.
Según el presidente del Gobierno de España, "los españoles han hecho un trabajo extraordinario en los últimos años para superar las dificultades económicas extrema y han tenido una historia de éxito que es reconocido y admirado más allá de nuestras fronteras". ¿Cuál es su evaluación de la economía española?
Obviamente ha habido algunos progresos, pero no los suficientes para que España pueda volver al pleno empleo sin tener una cuenta corriente deficitaria. Si España quisiera volver al pleno empleo pienso que sería difícil lograrlo sin tener que endeudarse de nuevo en el extranjero. Y la pregunta es, ¿ por qué alguien estaría dispuesto a prestarle a España cuando volver al pleno empleo significa tener un déficit por cuenta corriente?
Como hemos visto entre 2012 y 2015, el endeudamiento externo es posible, pero sólo funciona porque el resto del mundo piensa que cualquier préstamo a España está garantizado, esencialmente, por Alemania y otros países del Norte. Eso es algo que ellos niegan oficialmente, pero en términos prácticos la Unión Europea se las ha ido arreglando en el Sur para eliminar el déficit comercial y de cuenta corriente mediante tasas de desempleo suficientemente altas. Y España, por supuesto, aún está lejos de volver al pleno empleo.
¿En su opinión, es la austeridad un obstáculo para volver al pleno empleo?
En mi opinión, hay dos aspectos diferentes en la austeridad. Uno, que un gobierno necesita tener un programa creíble para gestionar las finanzas públicas. No puede seguir teniendo permanentemente un gran déficit presupuestario. El criterio tradicional del FMI era decir: dejemos que baje el tipo de cambio, eso hará crecer las exportaciones y te permitirá disminuir lentamente el déficit presupuestario con el tiempo, la demanda externa sostendrá a la economía y mantendrá el pleno empleo. Pero cuando pierdes la capacidad de bajar el tipo de cambio para generar mayor demanda de tus exportaciones, el único impacto que tiene la austeridad fiscal es crear más desempleo.
El verdadero problema aquí es que cuando los países del Norte de Europa se unieron a la zona euro se les dijo, y así lo dice el Tratado, que cada país se responsabilizaría de su propia deuda nacional. Después de 2010 todo eso se tiró por la ventana. En propiedad, la propuesta del Banco Central Europeo (BCE) de llevar a cabo Operaciones Monetarias de Compraventa (OMT) consistió en prometer que si un país encuentra que el tipo de interés que tiene que pagar para recibir préstamos es demasiado alto, entonces el BCE le comprará sus bonos. Eso es una transferencia de los países del Norte a los países del Sur. El BCE dijo que haría esas compras, pero en realidad nunca hicieron ninguna.
Si esas transacciones fuesen de nuevo necesarias, serían muy controvertidas, porque los economistas alemanes dicen: "Oye, mira: esta no es la unión monetaria que nosotros aceptamos firmar; nosotros firmamos una unión monetaria que no tenía una cláusula de rescate, sino sólo un Pacto de Estabilidad y Crecimiento. Entonces, ¿por qué tenemos para eso que pagar por la expansión fiscal de España, Grecia, o Portugal?". Puedes entender su punto de vista. Pero, por supuesto, si vas a los países del Sur también es verdad que no tiene ningún sentido imponer altos niveles de austeridad a países cuyo único resultado una alta tasa de desempleo y contracción de la demanda.
Lo que está faltando es la capacidad de permitir modificar la tasa de cambio. Es ingenua la idea de que tú puedes sustituir la flexibilidad del tipo de cambio presionando a la baja los salarios y precios. Puedes intentarlo, pero cada vez que hemos visto eso en la historia ha demostrado ser extraordinariamente difícil y muy doloroso. La cuestión es, ¿resulta razonable hacer sufrir a España tanto dolor para hacer frente a esta situación?
¿Y cuál es su respuesta?
La preocupación que la Unión Europea debería tener es, en mi opinión, que ahora estamos embarcados en un rumbo donde tanto los países del Norte como los del Sur de alguna manera se sienten abandonados por la forma en que el euro se ha desarrollado. España, Italia, Grecia, Portugal –y hasta cierto punto incluso Francia– han estado sufriendo por estar encerrados en un sistema de tipo de cambio fijo mucho antes de que hayan convergido plenamente en un Estado donde el pueblo estuviera dispuesta a aceptarlo.
En cualquiera otra parte del mundo donde se ha dado una unión monetaria exitosa siempre ha ido acompañada de una unión fiscal y política. Hoy esto implicaría tener un único ministro de Finanzas para la zona euro, lo que significa que los impuestos y el gasto de España sería decidido por un ministro de Finanzas en Bruselas, en Berlín o donde fuera, pero no por el ministro de Hacienda español.
Bueno, si la gente en España vota por eso, la unión fiscal podría funcionar, pero no ha votado por eso ni se le ha dicho que ese es el plan, y no veo ninguna señal en algún país europeo de que quiera sacrificar su soberanía de esa forma, entregarla a un órgano central que no ha sido elegido y que no es representativo. Pienso que, en muchos sentidos, fue una irresponsabilidad empezar una unión monetaria antes de haber creado ese grado de unión política. No puedes forzar a la gente a una unión política a toda velocidad sólo porque hay una crisis. Aquella puede evolucionar orgánicamente a lo largo de cincuenta años, o de cien, no tenemos ni idea. Pero fue una locura poner primero la unión monetaria y después creer que una crisis crearía la unión política, porque lo que ha ocurrido es lo contrario.
¿Cuál es la perspectiva desde Alemania?
Cuando Alemania decidió abandonar el marco, el pueblo alemán hizo un sacrificio extraordinario. El marco era el símbolo de una Alemania democrática y exitosa después de la guerra. Mucha gente en el mundo admiraba el éxito y la estabilidad del marco, pero lo abandonaron con la esperanza de que de ese modo vincularían Alemania a Europa, demostrarían que Alemania ya no era un país del que se debía tener miedo.
¿Cuál ha sido el resultado?
Alemania es más poderosa política y económicamente hoy que en 1999 gracias al euro, y hay más sentimiento antialemán en Europa que en cualquier otro momento desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Esto es muy injusto para Alemania, pero se puede entender por qué la gente piensa así. No es Alemania quien está creando el problema, es la unión monetaria. Más que antialemán, la gente debería oponerse más a la unión monetaria.
En El mundo de ayer, de Stefan Zweig, se puede leer que " para el pueblo alemán el orden ha sido siempre más importante que la libertad y la justicia. El propio Goethe dijo que preferiría una injusticia a un desorden". ¿Alemania se enfrenta a un problema de orden?
Yo lo veo de otra manera. Los intereses de Alemania hoy son muy diferentes de los intereses de España, Portugal y Grecia. Sin embargo, los políticos siguen pretendiendo que sus intereses son comunes. Ellos dicen que tienen visiones diferentes sobre cómo tiene que funcionar la unión monetaria, pero eso refleja un conflicto fundamental de intereses. Ahí es donde estamos ahora. Muchas economías del Sur de Europa, sencillamente, no son competitivas con la tasa de cambio actual, y Alemania es súper competitiva. Esto significa que Alemania tiene aún un superávit por cuenta corriente enorme, que es insostenible, y que los países del Sur tendrían un abultado déficit por cuenta corriente si consiguiesen volver al pleno empleo.
La única manera de resolver esto es reconocer que el tipo de cambio debe cambiar. Sin embargo, el problema con la unión monetaria es que al no hacerlo así están creando un conflicto entre Alemania y otros países. No es que Alemania haya provocado un conflicto o quiera tenerlo, sino que están atrapados en un sistema que lo hace inevitable: esa es la razón por la cual asistimos a un diálogo de sordos. Y ahora tenemos una situación en la que la gente que está a cargo de las instituciones europeas tampoco reconoce la realidad y piensa que la respuesta es tener un único ministro de finanzas en Europa.
Muchos políticos de la Unión Europea piensan que es la solución.
Pero eso es demasiado absurdo. Es un poco como decir que la unión monetaria está causando muchos problemas, pero sabemos la solución: asumamos que Europa es un país y el problema está resuelto. Pero no lo está. Es increíble que los políticos puedan actuar en base a una premisa tan falaz. Lo extraordinario es que nunca ha habido un tiempo en nuestra historia en el que la gente en Europa pase más tiempo viajando a los demás países, estudiando y viviendo en los diferentes países que forman Europa, casándose los unos con los otros. La gente en Europa se lleva estupendamente bien, hay mucha menos tensión. Los ingleses, por ejemplo, adoran ir a otros países. Toda la cultura del Reino Unido en los últimos 60 años se ha transformado por la posibilidad de viajar a Europa. Esto no era así hace 60 o 70 años... bebían cerveza, no tenían las mismas opciones de restaurantes... Hemos visto las pinturas y la cultura de otros países de Europa; eso es algo que a todo el mundo le encanta. No hay una tendencia nacionalista contra los países.
La gente realmente quiere llevarse bien, agradarse unos a otros, intercambiar todo tipo de experiencias, pero los políticos han decidido hacer esto más difícil imponiendo a los pueblos de Europa un calendario de integración política, lo que es completamente antinatural, y una unión monetaria que está desintegrando la economía de Europa. Es una tragedia en muchos sentidos, porque los pueblos de Europa quieren llevarse muy bien y tener relaciones pacíficas, tener más comercio y quizás disfrutar de una mayor integración con el paso de los años, quién sabe.
Es extraordinario que la integración política haya sido impuesta en Europa independientemente de lo que la gente ha dicho en sus propios países. La razón por la que a los británicos les gusta ir a España es porque es diferente del Reino Unido. La idea de que no podemos ser buenos amigos unos de otros a menos que pretendamos que somos todos ciudadanos de un Estado artificial llamado Europa es bastante absurda. Eso es un falseamiento de la historia. Es realmente trágico que esta tentativa de imponer integración política y una sola unión monetaria esté siendo impuesta en un marco temporal que ha causado tanto daño a la creación de una Europa estable y pacifica.
¿Cree usted que España debería abrir un debate acerca de su pertenencia a la zona euro?
Debería haber un debate, porque creo que es uno de los mayores obstáculos para el progreso económico en Europa, y dado que Europa es el bloque monetario dominante en el mundo, incluso más grande que el bloque del dólar, en realidad es muy importante que la gente piense con cuidado acerca de lo que está logrando y si es positivo. Tratar de suprimir el debate no va a funcionar, la gente quiere hablar de ello. No se puede simplemente dejarlo en los extremos, debería ser el principal centro de discusión y debate. Cómo hacerlo es difícil. Puedo entender que el Gobierno pueda tener dificultades debido a que son miembros de un sistema al que sienten que quieren apoyar.
Pero creo que lo que deberían hacer es intentar abrir un debate a través de toda la zona euro; es decir, cómo diablos vamos a salir del lío en el que nos encontramos, no huir hacia delante a ciegas, afirmando simplemente que casi hemos llegado. Hemos tenido problemas con los mercados financieros en 2010. La idea de que hemos resuelto estos problemas creo que es totalmente falsa.
En un artículo reciente en el 'New York Review of Books', usted criticaba el trabajo de cierto tipo de prensa en el debate sobre el Brexit. En los periódicos españoles de papel es casi un tabú hablar de si España debe salir de la zona euro; es todo lo contrario en la prensa financiera inglesa. ¿En su opinión, qué papel debería jugar la prensa en el debate económico?
Una de las lecciones de nuestra experiencia en el referéndum sobre el Brexit ha sido que la única organización que realmente intentó hacer una presentación objetiva y equilibrada de los temas fue la BBC. Es interesante que fuera mucho más criticada por la gente partidaria del remain [permanecer en la UE] porque fue equilibrada. El lado del remain dijo que el otro era obviamente idiota y que no se le debía dar ningún tiempo de antena. En realidad, la BBC hizo un muy buen trabajo en circunstancias difíciles, así que creo que las emisoras del sector público tienen una gran responsabilidad para asegurar que hay un debate y presentar las diferentes partes de la discusión. Realmente es una posición extraordinaria decir que no debes dar a la otra parte ningún tiempo en la televisión o la radio porque escuchar sus argumentos podría confundir al común de la gente.
En nuestros tribunales tenemos un sistema de jurado en el que doce hombres y mujeres buenos son escogidos para estar en un jurado, no porque sean expertos en la cuestión enjuiciada sino porque a menudo son más hábiles para juzgar el carácter y decidir si alguien está mintiendo o no. Así es como nosotros organizamos la elección de nuestros líderes políticos. El electorado a menudo es lo bastante bueno como para reconocer a alguien que está intentando sinceramente hacer lo mejor posible frente a quien está tratando de engañarlo. Y esa es la gran esperanza, la salvación de la democracia. Pero requiere que la gente tenga la oportunidad de escuchar los argumentos. Me deprimió bastante nuestra campaña del referéndum en Gran Bretaña porque ambos lados se rebajaron a la propaganda. Lo interesante fue que la mayoría de la gente corriente se dio cuenta de ello.
En su libro usted ofrece un nuevo enfoque de la crisis financiera. ¿Podría explicarlo?
Es muy interesante encontrarse en Estados Unidos porque en este país hay una gran tendencia a percibir al resto del mundo como una extensión de EE UU. Piensan que todos los problemas empezaron en EE UU, que la crisis financiera iniciada en su mercado de hipotecas de baja calidad se propagó a todo el sistema bancario estadounidenses y que eso dañó a la economía de EE UU y luego a la economía mundial. Yo siempre sigo el razonamiento inverso y digo que el problema empezó en realidad en la economía mundial, que hizo caer los tipos de interés a largo plazo y los bancos centrales de Occidente respondieron a eso recortando a su vez sus tipos de interés, lo que llevó a que el precio de todos los activos fuera hacia arriba, como el de las viviendas, por lo que la gente tuvo que endeudarse más para comprar los activos o financiarlos. El sistema bancario hizo lo que se suponía que tenía que hacer: satisfacer la demanda de créditos proporcionando más préstamo. Entonces el sistema bancario se hizo muy grande, y en vez de aumentar su capital se financió con créditos, lo que fragilizó el sistema bancario y bastó una simple chispa en un mercado, el de las hipotecas de baja calidad, para que la gente se diera cuenta de hasta qué punto era riesgoso y vulnerable el sistema bancario. Y entonces todo empezó a derrumbarse.
La razón por la que pienso que esto es importante es que si adoptas el criterio tradicional de que de alguna manera todo empezó en el mercado de la vivienda, entonces piensas que una regulación minuciosa de esa sola parte del sector financiero evitará una futura crisis y que eso hará muy fácil volver a la normalidad. Aún hoy algunos bancos centrales alrededor del mundo siguen pensando que mantener los tipos de interés bajos durante un tiempo más solucionará nuestros problemas. Sin embargo, si te vas al comienzo de todo esto lo que está muy claro es que ninguna economía puede salir de esto por sí sola. Incluso China, que sabe que tiene que tiene que pasar de producir para exportar a producir para satisfacer sus propias demandas internas, ha fracasado en hacer ese cambio en los recursos; de hecho, no tiene ante sí ningún incentivo evidente para efectuar tal cambio si al mismo tiempo el resto del mundo no reequilibra también sus economías.
Lo que tenemos delante es a países que se endeudaron, incluso países como España, que deprimieron la demanda y tienen un alto desempleo, que no están volviendo en absoluto a la normalidad, y bancos centrales que acaban reduciendo los tipos de interés. No es sólo que necesitan mantener bajo los tipos de interés, sino que tienen que continuar reduciéndolos. Y es por esta escalera mecánica hacia abajo que caminan las tasas de interés sin que nadie pueda bajarse. Considero que el problema ahora es muy serio. Solo un intento realmente substancial de cooperación entre los países puede sacarnos de ahí. Uno de los grandes obstáculos es, a mi juicio, el euro."
submitted by EDUARDOMOLINA to podemos [link] [comments]


2016.05.24 15:28 ShaunaDorothy Las "reformas de mercado" en China: Un análisis trotskista ¡Defender al estado obrero deformado chino! ¡Por la revolución política proletaria! (1 - 2) (Primavera de 2007)

https://archive.is/mnbfW
Espartaco No. 27 Primavera de 2007
Las "reformas de mercado" en China: Un análisis trotskista
¡Defender al estado obrero deformado chino! ¡Por la revolución política proletaria!
El siguiente artículo ha sido traducido de Workers Vanguard Nos. 874 y 875 (4 de agosto y 1º de septiembre de 2006), periódico de nuestros camaradas de la Spartacist League/U.S.
Hace dos años, dos intelectuales estadounidenses de izquierda, Martin Hart-Landsberg y Paul Burkett, produjeron una severa y amplia condena a la economía china de la era de “reformas” desde una perspectiva supuestamente marxista. Su artículo, “China y el socialismo: Reformas de mercado y lucha de clases”, fue publicado originalmente en Monthly Review (julio-agosto de 2004) y subsecuentemente publicado como libro. En particular, los autores se dirigen a los intelectuales “progresistas” que consideran a China un modelo exitoso de desarrollo económico alternativo a las “reformas estructurales” del neoliberalismo, dictadas por el imperialismo estadounidense y el Fondo Monetario Internacional, que han devastado a muchos países subdesarrollados. Hart-Landsberg y Burkett escriben: “No sólo discrepamos con los progresistas que ven en China un modelo de desarrollo (sea socialista o no); pensamos que el proceso por el cual llegaron a esta posición subraya un problema aún más serio: el rechazo general del marxismo por la comunidad progresista.”
Entre los “progresistas” con quienes discrepan está Victor Lippit, quien, con sus copensadores en Critical Asian Studies (37:3 [2005]), respondió con algunos estudios críticos de “China y el socialismo”. A su vez, Hart-Landsberg y Burkett escribieron una larga réplica (Critical Asian Studies 37:4 [2005]).
Lippit, un político liberal que por mucho tiempo ha estudiado la economía china, es básicamente un partidario del programa de “reformas” orientadas al mercado, aunque con algunas críticas de izquierda. Por ejemplo, lamenta el deterioro en los sistemas de salud pública, especialmente en el campo, como “vergonzoso”. Para él, el régimen de Beijing debería gastar muchos más recursos en el cuidado de la salud, la educación y el mejoramiento de las condiciones de la población rural, incluso a costa de la reducción, por corto tiempo, del crecimiento económico como se mide convencionalmente. No obstante, Lippit es definitivamente un optimista sobre China; cita un estudio de Goldman Sachs, un banco inversionista de Wall Street, que proyecta que el producto interno bruto de China habrá sobrepasado al de Estados Unidos para 2041.
A pesar de sus diferencias, Hart-Landsberg y Burkett por un lado y Lippit por el otro comparten ciertas premisas básicas. Todos mantienen equivocadamente que las “reformas” orientadas al mercado han tenido como resultado la restauración del capitalismo en China y además que esto era inevitable. Para Lippit, la modernización de China requiere una continuación e incluso una integración cada vez mayor al sistema capitalista mundial. Él sostiene que “el capitalismo tendrá que haber concluido su papel histórico antes de que éste pueda ser suplantado”, agregando que “el capitalismo de estado benefactor del tipo de la Europa continental puede ser lo mejor que puede hacerse en el presente”. Para Hart-Landsberg y Burkett, un programa socialista en China o donde sea —el cuál identifican con la fórmula confusionista de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad”— debe tener poco o nada de comercio con los males corruptores del mercado capitalista mundial.
De manera más crucial, todos rechazan la posibilidad de revoluciones socialistas proletarias en los países capitalistas avanzados en cualquier periodo de tiempo históricamente significativo. Lippit lo hace explícitamente, Hart-Landsberg y Burkett implícitamente. Por tanto, la perspectiva trotskista de la modernización de China en el contexto de una economía socialista integrada y planificada a escala mundial está fuera de las fronteras conceptuales de estos protagonistas. Pero este marco, la antítesis del dogma nacionalista maoísta-estalinista de construir el “socialismo en un solo país”, es el único camino para la completa liberación de los trabajadores y las masas campesinas de China.
China hoy: Mitos y realidades
El gobernante Partido Comunista Chino (PCCh) bajo Deng Xiaoping introdujo su programa de reformas orientadas al mercado pocos años después de la muerte de Mao Zedong en 1976. Esto incluyó abrir a China a un enorme volumen de inversión directa de capital concentrado en la manufactura, que subsecuentemente atrajo, por parte de corporaciones occidentales y japonesas y de la burguesía China de ultramar. Los ideólogos burgueses convencionales han señalado el impresionante crecimiento económico de China, especialmente industrial, como prueba positiva de la superioridad de un sistema impulsado por el mercado sobre una economía centralmente planificada y colectivizada (despectivamente llamada “economía comandada” socialista). Por su parte, Lippit es representante de una capa de intelectuales de centro-izquierda que sostienen que China es un excelente ejemplo de una estrategia económica antineoliberal exitosa, basada en un nivel significativo de propiedad estatal y sobre todo en la dirección estatal de la economía.
Esta última perspectiva tiene el mérito de reconocer, a su manera, que los elementos centrales de la economía china, establecida después del derrocamiento del sistema capitalista con la Revolución de 1949, permanecen colectivizados. Las empresas estatales son dominantes en el sector estratégico industrial, tal como el acero, metales no ferrosos, maquinaria pesada, telecomunicaciones, energía eléctrica y refinación y extracción de petróleo. La nacionalización de la tierra ha impedido el surgimiento de una clase de capitalistas agrarios a gran escala que dominen socialmente al campo. El volumen de superávit económico generado fuera del sector de propiedad extranjera es canalizado tanto a los bancos estatales como a la tesorería gubernamental. El control efectivo del sistema financiero ha permitido hasta ahora al régimen de Beijing proteger a China de los movimientos volátiles del capital monetario especulativo que periódicamente causan grandes estragos en los países capitalistas neocoloniales desde el este de Asia hasta América Latina.
Ahora es un lugar común a través de todo el espectro político y geográfico, desde los voceros del régimen del PCCh hasta los analistas de Wall Street, proclamar que China ha avanzado mucho en el camino para convertirse en una “superpotencia” económica mundial hacia la mitad del siglo XXI. Esta perspectiva ignora la vulnerabilidad económica de China en sus relaciones con el mercado capitalista mundial. Ignora la implacable hostilidad de la burguesía imperialista, sobre todo de la clase gobernante estadounidense, hacia la República Popular China, un estado obrero burocráticamente deformado resultado de la Revolución de 1949. Es más, ignora la inestabilidad interna de la sociedad china, la cual ha visto un significativo y creciente nivel de protestas sociales contra las consecuencias del mal gobierno burocrático del PCCh.
En los últimos años, la estrategia económica seguida por el régimen del PCCh ha sido diseñada para lograr un enorme superávit en la balanza comercial con Estados Unidos, lo cual ha llevado a China a ser el más grande poseedor de reservas de divisas extranjeras en el mundo. Esto ha generado crecientes presiones por un proteccionismo económico antichino en los círculos gobernantes estadounidenses. En cualquier caso, tan solo el tamaño del déficit comercial con China será insostenible. Un mayor declive económico en Estados Unidos y/o medidas proteccionistas antiimportación significarían un severo golpe a la economía industrial china. Operaciones de propiedad extranjera y de propiedad conjunta y compañías privadas chinas, así como algunas empresas estatales cuya producción está orientada al mercado de exportación, serían forzadas a llevar a cabo grandes recortes de producción y despidos tanto de obreros industriales como de empleados de oficina. Esto tendría un fuerte efecto depresivo en toda la economía china.
Recientemente, China ha empezado a abrir parcialmente sus bancos a la propiedad extranjera. Si los banqueros de Wall Street, Frankfurt y Tokio adquieren un grado significativo de control sobre el sector financiero chino, los efectos económicos serán probablemente terribles. Algunas empresas estatales grandes con amplias deudas podrían ser forzadas a disminuir la producción y recortar las nóminas. Incluso podría haber un peligro real de una inesperada y masiva retirada de capital monetario, tal como la que provocó la crisis financiera y económica en el este asiático a finales de la década de 1990.
Según la opinión pública burguesa convencional, el capitalismo ya ha sido restaurado en China o está siendo rápida e irreversiblemente restaurado. Sin embargo, como fue el caso de la antigua Unión Soviética, la arena decisiva en la cual una contrarrevolución capitalista tendría que triunfar es al nivel político, en la conquista del poder estatal, no simplemente mediante una extensión cuantitativa del sector privado, ya sea doméstico o extranjero. A su propia manera, la burguesía imperialista, en especial la clase dominante estadounidense, entiende muy bien lo anterior. De ahí el abierto respaldo de los gobiernos de Estados Unidos e Inglaterra hacia los partidos y fuerzas agresivamente anticomunistas en el enclave capitalista de Hong Kong, una antigua colonia británica que es la única parte de la República Popular China (excepto Macao) donde el PCCh no ejerce el monopolio del poder y organización políticos. Por ende, también los gobernantes de Estados Unidos insisten en la necesidad de una “liberación política” en China.
Aspirando a repetir la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética en 1991-92, los imperialistas quieren promover una oposición política anticomunista en China, basada principalmente en la nueva clase de empresarios capitalistas y los elementos entre los funcionarios del PCCh y el estrato de gerentes-profesionistas-tecnócratas atados estrechamente al capital nacional y extranjero.
Al mismo tiempo, el imperialismo estadounidense ha estado incrementando la presión militar sobre China, construyendo bases en Asia Central, intentando rodear a China con instalaciones militares y estableciendo un pacto con Japón el año pasado para defender el bastión capitalista de Taiwán, cuya burguesía sostiene considerables inversiones en la China continental. El Pentágono está tratando de llevar a cabo una estrategia abiertamente anunciada por la pandilla de Bush en Washington para neutralizar el pequeño arsenal nuclear de China en caso de un primer ataque nuclear estadounidense. Como trotskistas, estamos por la defensa militar incondicional de China y los estados obreros burocráticamente deformados restantes —Corea del Norte, Vietnam y Cuba— ante un ataque imperialista y la contrarrevolución capitalista. En particular, apoyamos las pruebas y posesión de armas nucleares de China y Corea del Norte, como una medida disuasiva necesaria contra un chantaje nuclear imperialista.
A pesar y en parte debido a su rápido crecimiento económico y especialmente industrial, China ha llegado a ser una caldera hirviente de descontento popular. Un enorme y estratégicamente poderoso proletariado industrial enfrenta a una sociedad de absoluta y creciente inequidad y desigualdad. Como parte de sus reformas orientadas al mercado, el régimen estalinista de Beijing ha dejado sin recursos financieros al servicio de salud pública y la educación primaria, cuando, más que nunca antes, tales recursos están disponibles para solventar las necesidades básicas del pueblo trabajador chino. Han ocurrido extensas y continuas protestas obreras contra despidos en empresas estatales, por salarios, pensiones y otras prestaciones no pagadas, y abusos similares. Furiosas protestas de campesinos son muy comunes en el campo, y frecuentemente incluyen enfrentamientos violentos con la policía, contra la toma de tierras por parte de funcionarios locales del PCCh dedicados a la especulación inmobiliaria.
La burocracia gobernante está claramente dividida entre los elementos que quieren que las “reformas” económicas continúen sin perder intensidad, y los que quieren más intervención estatal para frenar los estragos de la mercantilización y, por lo tanto, contener el descontento, y otros que procuran regresar a la economía burocráticamente planificada. En algún punto, probablemente cuando los elementos burgueses de dentro y alrededor de la burocracia se movilicen para eliminar el poder político del PCCh, las múltiples tensiones sociales explosivas de la sociedad china harán estallar en pedazos la estructura política de la casta burocrática gobernante. Y cuando eso pase, el destino del país más poblado de la Tierra será planteado agudamente: ya sea por una revolución política proletaria que abra el camino al socialismo o el regreso a la esclavitud capitalista y la subyugación imperialista.
Nosotros estamos por una revolución política proletaria que barra con la opresiva y parasitaria burocracia estalinista y la remplace con un gobierno basado en consejos de obreros y campesinos democráticamente electos. Tal gobierno, bajo la dirección de un partido leninista-trotskista, restablecería una economía centralmente planificada y administrada —incluyendo el monopolio estatal del comercio exterior— no por el arbitrario “comandismo” de una casta burocrática excluyente (que ha producido desastres tales como el del “Gran Salto Adelante” de Mao a finales de los años 50), sino por la más amplia democracia proletaria. Este gobierno expropiaría a la recién surgida clase de empresarios capitalistas chinos y renegociaría los términos de la inversión extranjera según los intereses de la población obrera china, insistiendo, por ejemplo, en mantener las condiciones de los trabajadores por lo menos al mismo nivel que en el sector estatal. Un gobierno obrero revolucionario en China promovería la colectivización voluntaria de la agricultura sobre la base del cultivo mecanizado y científico a gran escala, reconociendo que esto requiere ayuda material sustancial de revoluciones obreras exitosas en los países económicamente más avanzados.
Una revolución política proletaria en China alzando la bandera del internacionalismo socialista sacudiría en verdad al mundo. Haría añicos el clima ideológico de la “muerte del comunismo” propagado por las clases gobernantes imperialistas desde la destrucción de la Unión Soviética. Radicalizaría al proletariado de Japón, la fuerza industrial y el amo imperialista del este asiático. Provocaría una lucha por la reunificación revolucionaria de Corea —mediante una revolución política en la asediada Corea del Norte y una revolución socialista en la Corea del Sur capitalista— y reverberaría entre las masas del sur de Asia, Indonesia y las Filipinas, subyugadas por la austeridad imperialista. Sólo mediante el derrocamiento del dominio de la clase capitalista internacionalmente, particularmente en los centros imperialistas de América del Norte, Europa Occidental y Japón, puede conseguirse la completa modernización de China como parte de un Asia socialista. Es con el fin de proporcionar la dirección necesaria del proletariado en estas luchas que la Liga Comunista Internacional lucha por reforjar la IV Internacional de Trotsky, el partido mundial de la revolución socialista.
El desarrollo económico y la perspectiva mundial comunista
La diferencia entre Hart-Landsberg y Burkett por un lado y Lippit por el otro no es fundamentalmente sobre una evaluación empírica de las condiciones socioeconómicas cambiantes en China durante el pasado cuarto de siglo de la era de “reformas”. Por supuesto que tienen diferencias importantes al respecto —por ejemplo, sobre en qué medida cuantitativa se ha superado la pobreza—. Pero lo que básicamente separa a Hart-Landsberg y Burkett de Lippit es lo que podría nombrarse una jerarquía de valores diferente. Los primeros elevan los antiguos valores de igualdad y comunalidad por encima de la expansión de las fuerzas productivas, ignorando que esto último es una condición necesaria para la liberación de la mayoría de la humanidad de la escasez y el trabajo penoso. Así, argumentan en su réplica: “El éxito de China según los criterios de desarrollo estándares (crecimiento económico, afluencias de inversión extranjera directa y exportaciones), lejos de crear las condiciones para el éxito real o potencial en lo referente al bienestar humano, pudo haber minado, en cambio, las condiciones del desarrollo humano para la mayoría de la población trabajadora china.”
No menos que Lippit, o incluso que los partidarios del neoliberalismo, Hart-Landsberg y Burkett creen que el capitalismo en su presente forma “globalizada” se ve forzado a maximizar el crecimiento económico medido a través del incremento de los bienes y servicios. Esto es directamente contrario al entendimiento marxista de que el modo de producción capitalista y el sistema estado-nación, los cuales están enraizados en el impulso por la acumulación privada de ganancias, detienen el desarrollo progresista de las fuerzas productivas a escala mundial. Un ejemplo es el profundo y creciente empobrecimiento de las masas del África semicolonial, América Latina y partes de Asia.
Escribiendo a principios de los años 30 en el contexto de la depresión económica mundial y el resurgimiento de las rivalidades interimperialistas que pronto llevaron a la Segunda Guerra Mundial, León Trotsky explicó:
“El capitalismo se ha sobrevivido a sí mismo como sistema mundial. Ha dejado de cumplir su misión esencial, el incremento del poder y el bienestar humano. La humanidad no puede permanecer en el nivel que ha alcanzado. Sólo un poderoso incremento en las fuerzas productivas y una organización de la producción y la distribución racional y planificada, esto es, socialista, puede asegurar a la humanidad —a toda la humanidad— un nivel de vida decente y al mismo tiempo darle el precioso sentimiento de libertad con respecto a su propia economía. Libertad en dos sentidos —primero que nada, el hombre no estará más obligado a dedicar la mayor parte de su vida al trabajo físico. Segundo, ya no será más dependiente de las leyes del mercado…
“La tecnología liberó al hombre de la tiranía de los viejos elementos —tierra, agua, fuego y aire— sólo para sujetarlo a su propia tiranía. El hombre dejó de ser un esclavo de la naturaleza para convertirse en un esclavo de la máquina, y todavía peor, un esclavo de la oferta y la demanda. La actual crisis mundial testifica de manera especialmente trágica cómo el hombre, que se sumerge al fondo del océano, que se eleva a la estratosfera, que conversa a través de ondas invisibles con las antípodas, cómo este orgulloso y osado gobernante de la naturaleza permanece siendo esclavo de las fuerzas ciegas de su propia economía. La tarea histórica de nuestra época consiste en remplazar el incontrolable papel del mercado por la planeación razonable, disciplinando las fuerzas de la producción, obligándolas a trabajar juntas en armonía y obedientemente para servir a las necesidades de la humanidad. Sólo sobre esta nueva base social el hombre será capaz de estirar sus cansados miembros y —todo hombre y toda mujer, no sólo unos pocos seleccionados— convertirse en un ciudadano completo en el reino del pensamiento.”
—“En defensa de la Revolución Rusa” (1932), reimpreso en Leon Trotsky Speaks [Discursos de León Trotsky] (1972)
Esta genuina visión marxista del futuro es completamente ajena al pensamiento de Hart-Landsberg y Burkett.
Panaceas anarco-populistas...
Lo que Hart-Landsberg y Burkett contraponen al neoliberalismo es la noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad”. Tanto el término como el concepto son totalmente ajenos al marxismo. “Comunidad” es un término convencional burgués que sirve para oscurecer las divisiones de clase y los conflictos de intereses en la sociedad. Aplicada en particular a China, la noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” oscurece la diferencia de clases entre los trabajadores y los campesinos. El último es un estrato pequeñoburgués cuyos ingresos se derivan de la propiedad y venta de bienes. Los campesinos tienen un interés material en que los productos comestibles y otros productos agrícolas que ellos venden tengan precios altos en comparación con los precios de los bienes manufacturados que deben comprar tanto para la producción (por ejemplo, fertilizantes químicos, equipo de cultivo) como para el consumo personal. Además, el interés de los campesinos por los precios altos en los productos comestibles no es eliminado mediante la transformación de las parcelas familiares en colectivos agrícolas. El ingreso para los miembros de los colectivos sigue dependiendo en gran medida de los precios que reciben al vender su producción, ya sea a una agencia gubernamental de aprovisionamiento o en el mercado privado.
A pesar de declararse marxistas, la perspectiva de Hart-Landsberg y Burkett equivale a una forma de anarco-populismo. Su noción de una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” tiene una afinidad con el clásico programa de una federación de comunas políticamente autónomas y en gran medida económicamente autosuficientes asociado con el aventurero anarquista Mijaíl Bakunin en el siglo XIX. Esto puede observarse en la naturaleza de su crítica a la economía china durante la era de Mao, al sostener que la sobrecentralización de la economía fue ineficiente y, de manera más importante, al identificar implícitamente una economía centralmente planificada con control político autoritario:
“La planificación económica se había vuelto sobrecentralizada y, conforme la economía se volvía más compleja, incapaz de responder efectiva y eficientemente a las necesidades de la gente...
“Había una necesidad crítica de construir sobre la solidez de los logros obtenidos por China en el pasado y de conferir poder a los obreros y campesinos para crear nuevas estructuras de toma de decisión y planificación. Entre otras cosas, esto implicaba una reestructuración y descentralización de la economía y de la toma de decisiones por parte del estado para aumentar el control directo de los productores asociados sobre las condiciones y productos de su trabajo.”
Hart-Landsberg y Burkett condenan las crecientes desigualdades generadas por el programa de “reformas” orientadas al mercado. No obstante, lograr un nivel uniforme de salarios y prestaciones en todas las diferentes empresas, industrias y regiones necesariamente requiere una economía centralmente administrada. Solamente un sistema así es capaz de redistribuir los recursos económicos de las empresas, industrias y regiones más productivas hacia las menos productivas.
En las aproximadamente 150 páginas de “China y el socialismo” y la réplica a Lippit y otros, Hart-Landsberg y Burkett no explican cómo una “economía centrada en los trabajadores y la comunidad” funcionaría en los hechos. La mayor parte del tiempo usan esa formulación como un mantra para espantar a los males del neoliberalismo. En algún momento dan como un ejemplo hipotético “la creación de un sistema nacional de salud”, explicando que:
“esto requeriría desarrollar una industria de la construcción para edificar clínicas y hospitales, una industria farmacéutica para tratar enfermedades, una industria de máquinas-herramientas para hacer equipo, una industria de programas de computación para llevar un registro y un sistema educativo para entrenar doctores y enfermeras, etc., todo determinado por el desarrollo de las necesidades y capacidades de la población a los niveles local, nacional y regional.”
En ningún lugar mencionan las instituciones políticas y mecanismos económicos estructurales necesarios para lograr esta loable tarea. ¿Cómo se determinaría la fracción del total de recursos económicos disponibles a gastar en el sistema de salud, y no en otras necesidades tales como la inversión en la expansión industrial y la infraestructura, defensa militar, educación, pensiones, etc.? La coordinación de actividades económicas diferentes (por ejemplo construcción, equipo médico, programas de computación) para desarrollar el sistema de salud requeriría una planificación y administración centralizada. Tal sistema es totalmente compatible con la participación democrática activa de los trabajadores en el lugar de producción, por ejemplo, aconsejando sobre el mejor uso de la tecnología, estableciendo y reforzando estándares seguros, manteniendo una disciplina laboral y cosas por el estilo. La división del total de los recursos económicos entre necesidades contendientes debería ser debatida y decidida en el nivel más alto de un gobierno basado en la democracia proletaria, es decir, un gobierno de consejos obreros y campesinos. La democracia proletaria es esencial para el funcionamiento racional de una economía planificada.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/27/china.html
submitted by ShaunaDorothy to Espartaco [link] [comments]